La Justicia de La Matanza dictó una pena de ocho años y seis meses de cárcel contra un expolicía de 75 años que mató a su vecino durante los festejos de Navidad. La jueza también lo inhabilitó por diez años para tener y portar armas de fuego.
El acusado ya estaba detenido y un jurado popular lo había encontrado culpable de homicidio culposo y portación ilegal de un arma de guerra. La magistrada rechazó el pedido de la defensa para que cumpliera la condena en su domicilio.
La jueza sostuvo que no era aconsejable la prisión domiciliaria, apoyándose en un informe psicológico que señaló “impulsividad”, “mecanismos defensivos inmaduros” y “agresividad oculta”, lo que podría derivar en reacciones violentas bajo presión.
El hecho ocurrió la madrugada del 25 de diciembre del año pasado, cuando la víctima festejaba con su familia. El expolicía cruzó la calle para exigir que bajaran la música y, tras una discusión cada vez más tensa, disparó a muy corta distancia.
Tras el tiro, el agresor se refugió en su casa. Vecinos y familiares reaccionaron arrojando piedras, hasta que finalmente se entregó ante la Policía y entregó el arma con la que había disparado.
La familia de la víctima expresó disconformidad con el veredicto y sostiene que “no fue un accidente”, sino un ataque intencional.
