En una jornada que quedará grabada en los libros de oro del fútbol sudamericano, la selección de Paraguay dio la gran sorpresa del Mundial 2026 al eliminar a Alemania en los dieciseisavos de final. Tras un extenuante empate 1-1 que se extendió hasta el final de la prórroga, el equipo dirigido por Gustavo Alfaro selló su pase a los octavos de final mediante una dramática tanda de penales en el estadio de Boston.
Resistencia y efectividad en los 120 minutos
El encuentro comenzó con una Alemania dominante, presionando arriba y controlando el juego. Sin embargo, Paraguay avisó temprano con un cabezazo de Junior Alonso que Manuel Neuer logró salvar. Fue a los 42 minutos del primer tiempo cuando estalló el júbilo paraguayo: Julio Enciso conectó un preciso centro de Matías Galarza Fonda para poner el 1-0 parcial de cabeza.
En el complemento, Alemania reaccionó rápidamente y logró la igualdad a los nueve minutos gracias a un testazo de Kai Havertz. A partir de allí, el partido se convirtió en un ejercicio de resistencia para la Albirroja, que se refugió en su área esperando una contra letal mientras Orlando Gill empezaba a agigantar su figura bajo los tres palos.
El tiempo extra no estuvo exento de suspenso. El árbitro marroquí Jalal Jayed anuló un gol a Alemania por una falta de Waldemar Anton sobre el arquero paraguayo, lo que permitió a Paraguay mantener la paridad hasta el final de los 120 minutos.
La heroica definición por penales
La tanda desde los doce pasos fue una montaña rusa de emociones. Orlando Gill comenzó la serie de forma espectacular al detener el primer penal a Havertz. Por Paraguay, Magalhaes, Gustavo Gómez y Galarza Fonda no fallaron en sus ejecuciones iniciales.
El dramatismo aumentó cuando Gill le tapó el penal a Woltemade, dejando a Paraguay a un paso de la gloria. No obstante, la definición se alargó debido a que Antonio Sanabria y Fabián Balbuena desaprovecharon sus oportunidades de cerrar la serie.
Finalmente, tras un remate fallido del alemán Jonathan Tah, José Canale asumió la responsabilidad y convirtió el penal definitivo que metió a Paraguay entre los dieciséis mejores equipos del mundo. Con esta victoria, el conjunto de Alfaro rompe los pronósticos y sigue firme en su sueño mundialista tras eliminar a una de las potencias históricas.
