Cerró Periquita, la histórica juguetería marplatense que marcó generaciones

La histórica juguetería Periquita cerró sus puertas y puso fin a una etapa profundamente ligada a la infancia de miles de marplatenses.

El tradicional local céntrico, ubicado en la esquina de Catamarca y San Martín, dejó de funcionar tras más de medio siglo de trayectoria y generó una fuerte sensación de nostalgia entre vecinos y clientes que crecieron recorriendo sus góndolas y vidrieras.

Periquita nació como un emprendimiento familiar y con el paso de los años se transformó en una referencia obligada del centro comercial marplatense. Sus clásicos juguetes, artículos de librería y cotillón acompañaron a generaciones enteras, especialmente en fechas emblemáticas como Reyes Magos, Navidad y el Día del Niño. Incluso sus tradicionales publicidades quedaron grabadas en la memoria colectiva de la ciudad.

Sin embargo, el cierre también expone la compleja situación que atraviesa el sector juguetero en todo el país. Comerciantes y cámaras empresariales advierten desde hace tiempo sobre una fuerte caída en las ventas producto de la pérdida del poder adquisitivo, el crecimiento de las compras online y el avance de plataformas de comercio electrónico que ofrecen precios más competitivos y promociones permanentes.

A esto se suma el cambio en los hábitos de consumo de las nuevas generaciones, cada vez más vinculadas a la tecnología, los videojuegos y las pantallas, en detrimento de los juguetes tradicionales. Además, la apertura de importaciones y la baja natalidad registrada en Argentina durante los últimos años también impactaron de lleno en un rubro históricamente ligado al consumo familiar.

Según trascendió, la firma fue adquirida por la distribuidora Jade, mientras que desde el Sindicato de Empleados de Comercio confirmaron que los trabajadores serán reubicados y no perderán sus fuentes laborales.

El cierre de Periquita no representa solamente la desaparición de un comercio histórico. Para muchos marplatenses simboliza también el final de una época en la que las jugueterías formaban parte de la identidad del centro y de las salidas familiares, cuando elegir un juguete era mucho más que una compra: era una experiencia cargada de ilusión y recuerdos.

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