La delegación de PAMI ubicada en Rondeau 520, en pleno corazón del Puerto de Mar del Plata, atraviesa horas de profunda incertidumbre. La falta de renovación del contrato de alquiler del inmueble encendió las alarmas tanto de los trabajadores como de los jubilados de la zona, quienes temen por el cierre definitivo de la dependencia.
En declaraciones a Cazador de Noticias, Gastón Venturi, secretario del Sindicato Unido de Trabajadores y Empleados de PAMI (SUTEPA), expresó la gravedad de la situación actual. “Se tendría que haber contratado un nuevo inmueble hace seis meses y todavía están dando vueltas. Ni siquiera sabemos si buscaron; creemos que no lo han hecho”, denunció el dirigente gremial, recordando que se trata de un trámite administrativo largo y complejo que la gestión actual postergó.
Frente a la falta de respuestas, desde el sindicato vinculan esta parálisis con las políticas de ajuste de la administración central. «No sabemos si es inoperancia o es adrede. Lo que entendemos es que tiene que ver con las medidas del gobierno nacional de desguace de todo lo que tiene que ver con el Estado o, en este caso, con un ente autárquico como el PAMI, que se encuentra intervenido», sentenció Venturi.
A la espera de una resolución o de un comunicado oficial por parte de las autoridades del instituto, el panorama inmediato para los usuarios y empleados de la delegación portuaria es desalentador.
Alrededor de 30.000 jubilados y pensionados de la zona del Puerto perderán su boca de atención de cercanía. Ante un eventual cierre, se verán obligados a trasladarse hasta la sede central, ubicada en la intersección de las avenidas Independencia y Luro.
Se estima que el personal de la calle Rondeau correrá la misma suerte y será reubicado en el edificio central, sobrecargando la estructura de la casa matriz.
Desde SUTEPA enmarcan este conflicto edilicio dentro de un proceso mucho más amplio de deterioro institucional. «Sabemos que hay un proceso de achicamiento y vaciamiento a partir de la falta de prestaciones, la falta de pagos y la ausencia de paritarias, ya que los trabajadores no reciben aumentos desde hace más de dos años», apuntaron.
Asimismo, el gremio alertó que el escenario se agrava con la implementación de retiros voluntarios y el recorte en la cobertura de medicamentos esenciales para la tercera edad. «Entre la hipótesis de la inoperancia o el desguace planificado del instituto, nos quedamos firmemente con la segunda opción», concluyeron de forma tajante.
