El dirigente social reiteró ante el jurado que es inocente y relató entre lágrimas que no tuvo ninguna participación en el crimen por el cual su hijo César está acusado como autor material.
La duodécima audiencia del juicio por el femicidio de Cecilia Strzyzowski estuvo centrada en una de las declaraciones más esperadas desde el inicio del proceso: la de Emerenciano Sena, imputado como partícipe primario del hecho. El dirigente, que durante años lideró una de las organizaciones sociales más influyentes del norte del país, ofreció un extenso testimonio ante el tribunal, donde buscó reafirmar su inocencia y detallar su historia personal vinculada al trabajo comunitario.
Sena comenzó su exposición recordando sus orígenes humildes y el crecimiento de la agrupación que condujo durante décadas. Mencionó la creación del barrio que lleva su nombre, obra impulsada por su organización a partir de proyectos de autoconstrucción y ayuda mutua. “El único delito que cometí fue construir casas para la gente humilde”, dijo, al tiempo que expresó su angustia por la situación judicial que enfrenta. En medio de lágrimas, reiteró: “Lo que sucedió fue aberrante, pero no tuve absolutamente nada que ver”.
Negación de los cargos y críticas a la investigación
Durante su intervención, el imputado insistió en que jamás participó de un delito y explicó que desde los primeros días colaboró con la Justicia. “Ese día hice mi rutina y no cometí ningún delito”, sostuvo. También detalló que entregó su teléfono celular y su camioneta para las pericias: “Ese día entregué mi celular, entregué mi camioneta, que quedó ahí. No la vi nunca más. No hice nada. No investigaron para atrás, que hacía los días anteriores, que mensajes mandé”. En su exposición, señaló que fue injustamente señalado luego de un cambio en la fiscalía: “Después del cambio del fiscal parecía el asesino más grande del mundo. De un día para el otro empezaron a pedir cadena perpetua para mí. No sé por qué, ni basado en qué. Miren con perspectiva. No se olviden de esa palabra”.
El proceso judicial, que se desarrolla desde fines de octubre en el Centro de Estudios Judiciales de Resistencia, incluye testimonios de peritos de Gendarmería Nacional, agentes de Inteligencia Criminal y médicos de la Policía del Chaco. También declararon efectivos que participaron de los allanamientos en la vivienda de los Sena, realizados días después de la desaparición de la joven. De acuerdo con el cronograma establecido, se espera que en próximas audiencias comparezca Marcela Acuña, madre de César Sena y coimputada junto a su esposo.
El rol de las mujeres en su organización
Emerenciano Sena aprovechó parte de su declaración para referirse al papel de las mujeres dentro de su estructura social. “Las mujeres son las mejores trabajadoras. Me dio satisfacción encontrar personas que se comprometen”, afirmó, y explicó que siempre procuró darles las mismas oportunidades que a los hombres. En otro momento de su exposición manifestó: “Las mujeres no tienen que ser víctimas de la violencia”. Más adelante agregó: “Por supuesto, las mujeres no saben hacer nada porque no les dan la oportunidad, pero son seres humanos. Tienen cabeza, o sea, tienen cerebro, tienen manos, tienen pies, tienen todo. Lo que no tienen es la fibra, la fuerza que tenemos nosotros los hombres. Es la única diferencia. Porque no crean fibra, no crean, no producen fibra, porque el cuerpo de la mujer no está hecho para el trabajo rudo que hacemos nosotros los hombres”.
El exdirigente remarcó que en su barrio logró integrar a mujeres en tareas tradicionalmente asociadas a los varones, como la electricidad, la carpintería y la plomería. “Yo logré tener ahí en el barrio mujeres especializadas en electricidad, en carpintería. De obra estamos hablando. Pisos, o sea, colocación de cerámico, revestimiento, en la parte de todo lo que sea la cañería que va subterránea y que después quedan solamente los caños afuera para poner los inodoros, los bidés, las bañeras”, relató con orgullo, subrayando que su agrupación fomentó la capacitación laboral femenina mucho antes de que existieran políticas públicas similares.
Orígenes humildes y sentido de pertenencia
En su repaso biográfico, Sena recordó que siempre intentó mantener un vínculo cercano con sus compañeros y que su objetivo fue enseñarles a mejorar sus condiciones de vida mediante el trabajo. “Le dije siempre a los compañeros, ‘véanme como el rey de los crotos, porque ustedes son crotos, yo también soy croto’. Soy el croto que más entendió, nomás, de la cuestión de nuestro verdadero problema. Es así que nos juntamos, nos fuimos juntando durante años, durante décadas, hasta que nos juntamos, hicimos una simbiosis en el tiempo, hasta que tomamos la decisión de ocupar un lugar para construir el barrio. No para hacer un asentamiento, sino construir y mostrar y demostrar de que nosotros éramos capaces de hacer eso”, recordó ante el jurado.
El dirigente señaló que el barrio simboliza el esfuerzo colectivo de las familias que trabajaron para acceder a una vivienda digna y que ese logro representa su verdadera obra de vida. Enfatizó que su trayectoria pública estuvo marcada por la búsqueda de justicia social y la formación de oficios en sectores populares.
El cierre de una declaración cargada de emoción
Visiblemente conmovido, Sena concluyó su testimonio con una súplica al tribunal: “Señores del jurado, yo no hice nada”. Agregó que solo desea que la justicia obre con imparcialidad y que “el que cometió el delito que se haga cargo de su delito”. Luego de más de dos horas de exposición, indicó que no tenía más para añadir y aceptó responder preguntas, aunque los abogados presentes optaron por no interrogarlo.
El juicio continúa en marcha y mantiene una alta atención pública debido a la repercusión del caso, que conmocionó a todo el país. Las próximas jornadas estarán dedicadas a nuevos testimonios, mientras el tribunal avanza hacia las etapas finales de un proceso judicial seguido de cerca por organismos de derechos humanos y medios nacionales.
