El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, sorprendió este viernes al afirmar que su administración mantiene conversaciones con autoridades cubanas y no descartó que esas negociaciones puedan derivar en una “toma de control amistosa” de Cuba, algo que describió como un posible camino para el futuro de la isla.
Trump aseguró a la prensa, desde la Casa Blanca, que el gobierno cubano enfrenta una situación grave y está dialogando con Washington a un “muy alto nivel”, bajo la gestión de su secretario de Estado, Marco Rubio. Según el mandatario, la falta de recursos y la crisis económica de la isla podrían abrir la puerta a un cambio “amistoso” con apoyo estadounidense.
Las declaraciones se dan en un contexto de fuertes tensiones entre ambos países, con sanciones económicas recientes y presiones diplomáticas constantes. Trump sostuvo que el diálogo podría ser positivo para los cubanos en el exterior y en la isla, y dejó abierta la posibilidad de una transición de poder con participación de Estados Unidos, siempre en términos no violentos.
Hasta el momento, Cuba no ha confirmado acuerdos formales con Washington sobre este curso de acción, y las relaciones entre ambos gobiernos siguen siendo un tema delicado en la política internacional.
