El ministro de Economía, Luis Caputo, ordenó en enero pasado, a través de un decreto de necesidad y urgencia (DNU), que el Banco Central le preste al Tesoro Nacional unos 3.200 millones de dólares –con un plazo de devolución de diez años– para pagar deudas en moneda extranjera. A cambio, la entidad financiera recibió letras intransferibles con vencimiento en 2034.
En una nota publicada en Ámbito Financiero, el periodista y economista Julián Guarino explicó: “Para que se entienda, los dólares de las reservas de la entidad financiera pasarán al Tesoro y el ministro Caputo, a cambio, les deja un bono hasta 2034 que no puede transferirse ni liquidarse. ¿Cambio de acreedor? Exacto”.
Las letras intransferibles no tienen mayor incidencia en el balance del Banco Central y, como su nombre lo indica, no pueden venderse en el mercado para obtener divisas ni transferirse para saldar deudas.
Al respecto, en una nota publicada en Infobae en enero pasado el periodista Matías Barbería advirtió: “Es deuda, prácticamente sin valor, que los Gobiernos suelen colocar a la entidad a cambio de sus reservas y que, cuando vencen 10 años más tarde, se reemplazan por nuevas letras intransferibles sin cancelar un sólo dólar de la operación”.
La medida fue oficializada a través del DNU 23/2024, publicado en el Boletín Oficial en enero pasado. En su segundo artículo, se autoriza al Banco Central de la República Argentina (Bcra) a emitir letras en dólares estadounidenses por un monto de hasta 3.200 millones de dólares, a 10 años de plazo, con amortización íntegra al vencimiento.
“Los dólares estadounidenses autorizados a ser adquiridos mediante la presente medida solo podrán aplicarse al pago de obligaciones de deuda denominadas en moneda extranjera”, indicó el tercer artículo del DNU.
