Mar del Plata despidió al Indio Solari con una gran convocatoria y espíritu ricotero

La despedida al Indio Solari también se sintió en Mar del Plata donde una gran cantidad de ricoteros de todas las edades se juntaron para homenajearlo.

Dólor, tristeza, alegría, esfervecencia y recuerdos. Un mundo de sensaciones inundó la convocatoria prevista para las 18 en el Monumento a San Martin para despedir al Indio.

Mar del Plata, ciudad con fuerte impronta ricotera, no estuvo ajena a la noticia que conmovió al país. Minutos después de las 18 los ricoteros empezaron a llegar para despedir al ícono cultural. Hubo abrazos largos y sentidos, ojos llorosos, caras de tristezas y saludos entre muchas personas que quizas no se conocían pero que estaban unidas por la misma causa.
Con el correr de los minutos, la convocatoria creció, lo que obligó a cortar el tránsito en el lugar, y la despedida empezó a adquirir un formato de previa ricotera.

Indio 18

A esa altura, ya había varias banderas colgadas en la plaza, puestos de choripan y comida. Varios de los que llegaban lo hacían con latas de cerveza o vasos grandes con bebida y empezaron a sonar canciones de la hinchada ricotera. Más banderas, remeras y bengalas de humo le aportaron temperatura a una tarde oscura y fría pero sin lluvia en el momento de la reunión.

Los más osados se subieron al monumento y arengaban al resto mientras otros acompañaban desde la plaza.

En una pintura de la escencia ricotera, la despedida reunió a público de todas las edades y clases sociales. Padres con sus hijos, jovenes, grupos de amigos, familias y personas mayores fueron parte de la despedida.
Con Alma, su hija de dos años, a caballito, Jonatan Acosta se acercó hasta la base del monumento con una sonrisa.
“Es una etapa de nuestra vida. Se va una parte de nosotros y nace una leyenda”.

Indio 01

Carla se acercó con su pequeño hijo. “Se llama Bruno como el hijo de él. Desde chica lo sigo al Indio, lo empecé a escuchar por mis padres. Es un día triste”, describió.

Juanjo Iaconich, docente, destacó que era un día de agradecimiento y homenaje.
“En el barrio Belgrano donde di clases como profe yo decía que me gustaban Los Redondos y pensaban que hablaba de geometría. Y cinco años después, esos chicos escuchaban al Indio”, recordó.
El marplatense Pablo Mastropasqua fue uno de los que se acercó a la despedida. Su padre, “Pupeto” fue el organizador de muchos recitales de Los Redondos en la ciudad y llegó a entablar una relación de amistad con el Indio.

Pablo, jóven en ese entonces, tuvo la posibildiad de vivir de cerca los recitales y compartir momentos con toda la banda.

“Es un dia de tristeza pero lo seguimos recordando con alegría. Hubo 12 recitales en Mar del Plata de Los Redondos y lo vi a todos. Fui plomo, seguridad, pegué afiches, comió en mi casa, le hice asados….”
Mastropasqua compartió charlas, cenas y momentos con el Indio Solari y el resto de la banda.

“Tuvimos montones de charlas. Compartir un asado con él era escuchar sabiduría y mucha cultura porque era un tipo muy formado. Arriba del escenario se transformaba en ese referente que fue. Y en un momento de tanto odio en el país, Los Redondos hablaban de amor”, definió,
Una banda marplatense, con un grupo electrógeno, montó un recital improvisado y la convocatoria se trasladó unos metros hacia la plaza para escuchar canciones que marcaron a generaciones enteras y que ayer sonaron más fuerte que nunca para homenajear al ícono cultural que se convirtió en leyenda.

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