Momentos de extrema tensión se vivieron en el cuartel de Bomberos Voluntarios de Sierra de los Padres, cuando una madre irrumpió desesperada con su hijo de apenas 18 meses en brazos. El pequeño, llamado Milo, se había ahogado mientras era amamantado y no presentaba signos vitales.
De inmediato, el personal del cuartel inició maniobras de reanimación. Gracias a la rápida intervención, el profesionalismo y la coordinación del equipo, lograron estabilizar al niño, que luego fue trasladado de urgencia en ambulancia hacia un centro de salud para continuar con la atención médica.
“Actuaron con rapidez, compromiso y una humanidad que jamás olvidaré”, escribió la madre en redes sociales, agradeciendo profundamente a los bomberos que le devolvieron la esperanza en uno de los momentos más angustiantes de su vida.
Afortunadamente, Milo se recupera favorablemente junto a su familia. El episodio dejó al descubierto, una vez más, el valor, la capacitación y la vocación de servicio que caracterizan a los Bomberos Voluntarios de Sierra de los Padres.
