Natalia Oreiro estuvo en Mar del Plata donde recibió el Premio Astor Piazzolla a la Trayectoria en el 41° Festival Internacional de Cine. “Esta ciudad es un ícono para la Argentina y la región”, expresó la actriz durante una conferencia de prensa.
También recordó el turismo social de décadas atrás, lo que resaltó como “un privilegio para muchos trabajadores”. Sin embargo, mencionó que en el contexto actual es difícil pensar en veranear.
“El festival nos trae (a Mar del Plata) es algo que agradezco y valoro. Es referencia de cine, de teatro, de espectáculos; la gente viene a ver a los artistas”, agregó Oreiro.
La actriz recibió el Premio Astor Piazzolla a la Trayectoria, en reconocimiento a su destacada carrera artística y a su contribución al cine y la cultura audiovisual.
Con una trayectoria que abarca el cine, la televisión, la música y la producción, Oreiro se ha consolidado como una de las figuras más reconocidas de la cultura popular argentina, con una importante proyección internacional.
La distinción fue entregada por Lorena Muñoz, directora de “Gilda, no me arrepiento de este amor”, quien compartió recuerdos del rodaje y destacó el compromiso y la dedicación de la actriz en cada uno de sus proyectos.
También participaron de la ceremonia los codirectores del Festival, Jorge Stamadianos y Gabriel Lerman, quienes resaltaron su versatilidad artística y su aporte a la industria audiovisual.
Durante el homenaje, Oreiro destacó la importancia de contar con un festival cinematográfico de categoría A en Latinoamérica y reivindicó la experiencia colectiva del cine en pantalla grande. “El cine está vivo y está vivo en la sala”, expresó ante el público presente.
Al recibir el reconocimiento, la actriz dedicó el premio a los trabajadores de la industria audiovisual y a sus familias, destacando el esfuerzo y el acompañamiento que hacen posible cada producción.
Finalmente, compartió una reflexión personal que sintetizó el espíritu de su mensaje: “Me gustaría pedir que seamos amables. Que seamos amables con el otro, siempre”.
La ceremonia dio paso a la proyección especial de Gilda, no me arrepiento de este amor, una de las películas más emblemáticas de su carrera, en una jornada dedicada a celebrar su trayectoria y su vínculo con el público.
