La expectativa era enorme y el clima se volvió electrizante apenas Carlo Ancelotti pronunció el nombre de Neymar. El anuncio se realizó en el Museu da Amanhã, en Río de Janeiro, donde había hinchas esperando desde temprano tanto dentro como fuera del lugar.
La reacción fue inmediata: gritos, aplausos, banderas al aire y hasta lágrimas de emoción de muchos fanáticos brasileños. En las calles cercanas también se multiplicaron los festejos y los cánticos dedicados al crack del Santos.
Después de meses de dudas por sus lesiones y su estado físico, Neymar recibió el respaldo definitivo del entrenador italiano y disputará su cuarto Mundial con Brasil. “Tiene dos meses para demostrar que tiene la calidad para jugar el próximo Mundial”, había dicho Carlo Ancelotti, entrenador de la selección brasileña, a principios de abril, y sus palabras surtieron efecto. Apenas 45 días después, el técnico confirmó en una conferencia de prensa realizada en el estadio Maracaná que Neymar, a sus 34 años, estará presente en la máxima cita del fútbol.
De todas maneras, Ancelotti comentó: “Escogimos a Neymar no porque pensamos que va a ser un buen suplente, lo escogimos porque pueda aportar su calidad para el equipo: que juegue 1 minuto, 5, que no juegue, o que juegue 90, o que patee un penal. Escogimos a estos jugadores porque todos van a aportar algo para el equipo. ¿cantidad de minutos? no sé, ¿calidad de minutos? ojalá, tenemos que focalizarnos en la calidad de minutos. Cómo el equipo actúa en el campo”.
“Ahora viene lo bonito”, había dicho previamente Ancelotti cuando empezó a nombrar los delanteros que viajarán al Mundial, luego de sacar la carpeta y arrancar desde los arqueros a los defensores y los volantes. Y cuando mencionó a Neymar hubo festejos en los hinchas presentes. Ney apareció en el selecto grupo junto con Endrick (Lyon), Gabriel Martinelli (Arsenal), Igor Thiago (Brentford), Luiz Henrique (Zenit), Matheus Cunha (Manchester United), Raphinha (Barcelona), Rayan (Bournemouth), Vinicius Jr. (Real Madrid). El DT italiano subió al escenario con una carpeta en donde fue nombrando uno por uno a cada futbolista seleccionado entre los 26. Previamente, hubo un show donde no faltaron la música y el color típico de Brasil.
El exBarcelona, que ya participó -con suerte esquiva- de los Mundiales de Brasil 2014, Rusia 2018 y Qatar 2022, no suma minutos con la selección desde octubre de 2023, en la derrota 2-0 ante Uruguay por las eliminatorias sudamericanas, en el Centenario, durante el interinato de Fernando Diniz.
Más tarde, tampoco fue tenido en cuenta por Dorival Júnior, mientras jugaba en Al-Hilal, ni por Ancelotti, quien asumió en mayo de 2025. En ese lapso, se perdió la Copa América de Estados Unidos y hasta llegó a correr riesgo su presencia en la prelista mundialista, ya que su nivel en Santos estaba lejos de ser el esperado.

Sin embargo, la advertencia del DT italiano pareció movilizarlo. Desde entonces, Neymar elevó su rendimiento, mostró mayor regularidad y, sin necesidad de deslumbrar, fue dando pasos importantes para volver a meterse en la consideración. Primero apareció en la nómina preliminar de 55 futbolistas y este lunes terminó ratificado entre los 26 convocados definitivos.
“Soy brasileño, igual que ustedes. Todos están esperando esto. Obviamente es mi sueño y siempre lo dejé muy claro: quiero estar en el Mundial. He trabajado muchísimo para lograrlo”, había declarado Neymar este domingo, tras la derrota de Santos por 3-0 como local ante Coritiba, en la que fue protagonista por dos cuestiones ajenas al desarrollo del juego: un golazo de chilena durante la entrada en calor y una insólita salida del campo por un error del cuarto árbitro, que confundió el número del futbolista reemplazado.
“Físicamente me siento muy bien. He ido mejorando con cada partido e hice lo mejor que pude. No fue fácil. Fueron años de trabajo duro y también de muchos comentarios injustos sobre mi estado físico y sobre lo que hacía. Es muy triste escuchar ciertas cosas. Trabajé en silencio, en mi casa, sufriendo por todo lo que se decía, y al final todo salió bien. Llegué sano a donde quería estar. Estoy feliz con mi rendimiento y con todo lo que hice hasta ahora. Que mañana (por este lunes) sea lo que Dios quiera. Pase lo que pase, Ancelotti seguramente convocará a los 26 mejores jugadores para esta batalla”, había afirmado el delantero, que suma dos títulos con la selección mayor: la Copa Confederaciones 2013 y la medalla dorada en los Juegos Olímpicos de Río 2016.
Los Mundiales, en cambio, siguen siendo su gran materia pendiente. En Brasil 2014 sufrió la fractura de una vértebra que lo dejó fuera de competencia en los cuartos de final y le impidió decir presente en la histórica semifinal ante Alemania, que terminó con el traumático 1-7 en el Mineirao. En Rusia 2018 llegó después de atravesar una severa lesión en el tobillo izquierdo y nunca logró alcanzar su mejor versión en una Copa del Mundo en la que Brasil volvió a despedirse en cuartos de final. Y en Qatar 2022, pese a los cuestionamientos de parte del público brasileño, tuvo buenos rendimientos individuales, aunque la selección volvió a quedar eliminada en la primera instancia de playoffs. “Creo que este será mi último Mundial. Lo enfrento como si realmente fuera el último, porque no sé si podré soportar mentalmente seguir jugando al fútbol”, llegó a reconocer en aquel torneo.
