La eliminación de Corea del Sur en la fase de grupos del Mundial 2026 dejó una herida mucho más profunda que la deportiva. Y es que el golpe provocó la salida de su entrenador, Hong Myung-bo, quien decidió dar un paso al costado en medio de una llamativa ola de cuestionamientos políticos y mediáticos hacia su ciclo. Al punto que, previo a dimitir, fue blanco de críticas desde la televisión nacional y el propio presidente del país. Increíble, pero real.
El ciclo del entrenador llegó a su final este lunes, luego de que se confirmara que Corea del Sur ya no tenía posibilidades matemáticas de avanzar a los dieciseisavos de final como uno de los ocho mejores terceros. De esa manera, se convirtió en el segundo director técnico que deja su cargo durante el Mundial 2026, después de que Steve Clarke, el seleccionador de Escocia hiciera lo propio tras la eliminación del conjunto británico.
“Me gustaría pedir disculpas sinceramente a los ciudadanos que aman el fútbol coreano y siempre han apoyado a la selección. Hoy deseo dimitir como entrenador de la selección“, expresó Hong previo a que el equipo dejara la en Guadalajara. El entrenador había asumido el cargo en julio de 2024 tras la salida de Jürgen Klinsmann.

Corea del Sur se quedó sin entrenador luego de no pasar fase de grupos (Getty Images).
El escándalo a nivel nacional que desencadenó la eliminación
El entrenador no solo quedó expuesto por los resultados. En las últimas horas, protagonizó una imagen que recorrió el mundo cuando la cadena pública KBS emitió parte de una de sus conferencias de prensa con su rostro difuminado, un recurso que habitualmente utilizan en Corea del Sur para personas involucradas en escándalos o situaciones socialmente repudiadas.
Inevitablemente, la decisión fue interpretada como una muestra del descontento generado por la eliminación, profundizando un clima ya deteriorado entre la selección y la prensa local, que durante el torneo estuvo atravesado por restricciones en la cobertura tras filtrarse críticas hacia los jugadores.
