Otro revés para el modelo liberal. Luego de una suba acumulada del 48,9% en la categoría “Alimentos y Bebidas no alcohólicas”, supermercadistas sostienen que la caída del consumo en marzo alcanzó el 8% y apuestan a seguir desacelerando precios, pese a estrechar la rentabilidad.
Hace tiempo que los supermercados vienen registrando una caída de la demanda altamente preocupante. El último informe de la consultora Scentia marcó en febrero un descenso del consumo de 8,3% en estos establecimientos, con mayor profundidad en el interior (9,4%) que en el AMBA (7%).
En marzo, otra consultora dedicada al consumo masivo, Focus Market, registró una caída de los volúmenes de venta en supermercados y almacenes del 19% interanual y 2,5% respecto del mes anterior, anotando así la cuarta caída consecutiva. Es por eso que el estudio plantea que “el gran desafío” será ver si efectivamente se da una recuperación económica “en la famosa forma de V o una forma de pipa, más larga, producto de una recesión que dura más de lo esperado«.
Lo mismo se plantean los supermercadistas. Fuentes del sector no sólo convalidan una fuerte baja del consumo, sino también una retracción en las ventas en rubros esenciales. Por ejemplo, en alimentos propios de la canasta básica, un 10% menos. En la categoría Electro, Bazar y Textil, una baja del 50%. Congelados y snacks, bajas de entre un 20% y 30%. Cerveza, 20%.
Como la recesión avanza y los síntomas de recuperación aún no se distinguen, representantes de supermercados coinciden en que los resultados “se van analizando día a día”. Pero de algo están seguros: “no serán como los del año pasado, lo vemos de difícil cumplimiento”.
