El 10 de diciembre marcará el cierre de un ciclo en el Concejo Deliberante. Ese día no solo se renovará parte del cuerpo, sino que también dejará su cargo la actual presidenta, Marina Sánchez Herrero, quien concluye su mandato. Su salida abre una disputa de poder que ya comenzó a generar tensiones entre el PRO y La Libertad Avanza.
Tradicionalmente, la presidencia del Concejo recae en el partido que gana las elecciones y, en muchos casos, en quien encabeza la lista de concejales. Sin embargo, con Sánchez Herrero esa regla no se aplicó y, aunque en su momento hubo controversias, las diferencias internas se lograron contener. Esta vez, el escenario parece más incierto.

En la línea sucesoria aparecen dos nombres con peso político, pero perfiles y respaldos muy distintos. Por un lado, aparece Fernando Muro (PRO), hombre de máxima confianza del intendente Guillermo Montenegro y quien encabezó la lista de concejales en las últimas elecciones. Posee experiencia en la gestión ejecutiva municipal. Muro ya tuvo un breve paso por el Concejo Deliberante, aunque nunca ocultó que no era su ámbito preferido. En más de una ocasión expresó su incomodidad con el ritmo deliberativo y las discusiones políticas que, según él, “frenan la gestión”.
A pesar de su cercanía con Montenegro, Muro no logró construir una buena relación con todos los bloques, incluso dentro de la propia alianza oficialista. Y ese factor podría jugarle en contra: para conducir el Concejo se requiere, sobre todo, diálogo y capacidad de articulación entre fuerzas políticas.
Del otro lado surge un nombre que crece con fuerza: Emiliano Recalt, concejal de La Libertad Avanza y mano derecha de Alejandro Carrancio. Abogado de profesión y conocedor del funcionamiento interno del cuerpo —fue asesor cuando Carrancio era concejal—, Recalt logró tejer buenos vínculos con varios bloques.

Su posible llegada a la presidencia responde a un “acuerdo político” de palabra entre Montenegro y Carrancio, sellado meses atrás, que contemplaba que un representante libertario ocupara la conducción del Concejo a cambio del acompañamiento legislativo en temas claves para la gestión municipal. Sin embargo, antes de las elecciones las chances libertarias parecían diluirse, y con ello la posibilidad de que el pacto se cumpliera. El resultado electoral, que revitalizó a La Libertad Avanza, volvió a poner a Recalt en carrera y reavivó las expectativas de ese sector.
Mientras tanto, en los pasillos del municipio circula otra pregunta: ¿Qué ocurrirá si finalmente Montenegro no logra un lugar en el gabinete nacional de Javier Milei? Algunos especulan con que ese eventual desenlace podría alterar los acuerdos locales y, con ello, el reparto de poder dentro del Concejo. Parece poco probable.
A poco más de un mes para la asunción del nuevo cuerpo deliberativo, la incógnita persiste. ¿Será Fernando Muro el elegido por continuidad política o Emiliano Recalt el beneficiario del acuerdo con los libertarios?. La presidencia del Concejo Deliberante promete convertirse en la primera gran pulseada política de la nueva etapa en Mar del Plata.
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