Estados Unidos ha afirmado este lunes que está siguiendo de cerca un presunto caso de peste neumónica en Rusia. El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, ha mencionado por primera vez la posible crisis sanitaria en Irkutsk, en Siberia. «Parece que había un trabajador del laboratorio infectado y existía la preocupación de que el virus pudiera haberse propagado», dijo. «Como ocurre con cualquier otra cosa, si algo así se difunde, podría propagarse rápidamente, por lo que lo estamos vigilando y monitoreando de cerca».
La preocupación aumentó después de que se confirmara la muerte de Darya Shipilova, una empleada de 28 años del Instituto de Investigación Antipeste de Irkutsk. Los informes sobre cómo y dónde enfermó Shipilova son contradictorios, pero el organismo de control de salud pública Rospotrebnadzor ha descrito la enfermedad como una «neumonía de origen desconocido».

Algunas informaciones publicadas en medios rusos apuntan a que la empleada del instituto rompió un tubo de ensayo que contenía el patógeno de la peste neumónica. Otra versión apunta a que Shipilova se contagió en Tailandia, de donde regresó recientemente.
Después de su muerte, las autoridades impusieron cuarentenas en varios centros médicos de la región y pusieron bajo observación médica a casi 200 personas que habían estado en contacto con Shipilova. Medios locales como Liudi Baikala indicaron que en al menos cuatro instituciones médicas, incluyendo un hospital pediátrico, se impusieron cuarentenas de hasta tres semanas.
