Hernán Casciari rechazó las acusaciones de estafa contra Orsai Audiovisuales y reconoció errores en la gestión de sus proyectos. En un video publicado en sus redes, el escritor respondió a una denuncia penal de 18 aportantes que cuestionan el destino de los fondos y las rendiciones de cuentas de distintas producciones.
“No supimos hacerlo bien. Estuve creo que todo el año 2025 pidiéndole disculpas a los aportantes, a los socios de ese proyecto”, sostuvo. Según explicó, la productora tenía siete u ocho iniciativas simultáneas y una de ellas salió mal.
Casciari afirmó que entiende la decepción de quienes pusieron dinero, pero negó que existiera una intención de perjudicarlos. “Nos equivocamos en un montón de cosas, se los dije. Pero nos equivocamos de buena leche, de buena leche por querer hacer, por querer encontrar formas diferentes de hacer las cosas alrededor de los proyectos culturales”, expresó.
El escritor reconoció problemas de comunicación e ingenuidad en algunas decisiones. También remarcó que los denunciantes son personas que se sienten frustradas porque esperaban otros resultados.
“Yo sé que en esa espera tuvimos muchísimo que ver nosotros no haciendo las cosas bien desde la comunicación, con muchísima ingenuidad en otras cosas, pero en ningún caso, en ningún caso hubo una estafa ni hubo un fraude”, afirmó.
El video incluye un código QR que, según indicó, permite consultar planillas con los gastos de las producciones. Además, desligó del conflicto a los actores, actrices y figuras que acompañaron los proyectos.
“Entiendo perfectamente esa decepción, esa frustración, pero que bajo ningún concepto acepto que se hable de estafa, de fraude o de método Ponzi”, sostuvo al cerrar su explicación.
Qué plantean los denunciantes
La presentación penal fue radicada en el Juzgado Criminal y Correccional 34 de la Ciudad de Buenos Aires. Los 18 denunciantes, representados por el abogado Ariel Gil Ces, invirtieron en proyectos de Orsai Audiovisuales SRL, de la que Casciari es socio gerente.
Según la denuncia, cada uno aportó entre 50 y 3.000 dólares a producciones como Canelones, La uruguaya y La muerte de un comediante. Sostienen que se les habían prometido rendimientos económicos y que, en la mayoría de los casos, no recuperaron ni el 3% de lo invertido.
Los aportantes también alegan incumplimientos en la entrega de información financiera y rendiciones de gastos. Afirman que reclamaron esos datos en varias oportunidades y que la documentación recibida contenía irregularidades que impedían corroborar las cifras.
La presentación solicita una auditoría contable, una rendición integral de los proyectos y la identificación de las cuentas bancarias de la empresa y del escritor. También pide reunir información de organismos públicos y menciona la participación de figuras conocidas en la promoción de las inversiones.
Como prueba, los denunciantes ofrecieron comprobantes de transferencias, correos electrónicos, términos y condiciones, cartas documento, capturas de billeteras virtuales y registros de intervenciones públicas.
