Maldivas: Revelan últimos minutos de vida de los 5 buzos antes de morir

La muerte de los cinco buzos italianos en las Maldivas comenzó a reconstruirse con una certeza tan dramática como estremecedora: los submarinistas no murieron por una explosión ni por una falla repentina, sino tras vivir largos minutos de desesperación dentro de una cueva submarina donde quedaron atrapados sin poder encontrar la salida.

Según la hipótesis principal de los investigadores y de los rescatistas que lograron recuperar los cuerpos a más de 60 metros de profundidad, el grupo ingresó voluntariamente a la cueva de Alimathà y avanzó por una serie de túneles estrechos hasta llegar a una segunda cámara interna. Fue allí donde comenzó la tragedia.

Los especialistas creen que, mientras nadaban dentro de la cueva, las corrientes submarinas removieron gran cantidad de arena del fondo marino. Ese fenómeno redujo drásticamente la visibilidad y generó una especie de “pared” visual iluminada únicamente por las linternas de los buzos.

En medio de la oscuridad total y sin luz natural, los submarinistas habrían interpretado erróneamente que el túnel correcto estaba bloqueado. Entonces avanzaron hacia otro pasaje que parecía abierto, pero que en realidad terminaba en una cámara sin salida.

Cuando intentaron regresar, ya no pudieron reconocer el recorrido inicial. La arena suspendida en el agua había borrado todas las referencias visuales.

Los investigadores creen que esos fueron los minutos más dramáticos: atrapados en una cavidad profunda, sin poder orientarse y viendo cómo el oxígeno comenzaba a agotarse lentamente.

Los cuerpos fueron encontrados en distintos sectores del túnel. Cuatro de ellos aparecieron dentro del callejón sin salida, mientras que el quinto buzo, Gianluca Benedetti, estaba en otro tramo del corredor.

Ninguno presentaba heridas graves ni señales de haber quedado atrapado físicamente. Para los forenses, todo apunta a que murieron por asfixia tras quedarse sin aire.

Uno de los elementos que más preocupa a los investigadores es que el grupo aparentemente no llevaba instalado el llamado “hilo de Ariadna”, una cuerda guía fundamental en las inmersiones en cuevas porque permite encontrar la salida incluso cuando no hay visibilidad.

Además, trascendió que utilizaban tanques preparados para inmersiones recreativas y no mezclas especiales Trimix, recomendadas para descensos tan profundos. Los expertos remarcan que a esa profundidad el margen de error es mínimo: cualquier desorientación puede consumir rápidamente el oxígeno disponible.

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